Aunque todo me diga que no

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Cuando estaba en el colegio, escuché esta frase y desde entonces no la he olvidado: “Creo, aunque todo me diga que no”.  Quizás para muchos no signifique mucho, pero en un mundo tan caótico como el que a veces nos dibujan o dibujamos nosotros, es bueno siempre contar con un poco de positivismo.  Crímenes impunes, violencia doméstica, delincuencia, contaminación, corrupción y muchas otras “nuebes negras” como éstas, ensombrecen nuestro cielo, nos hacen dudar si realmente vale la pena luchar por un mundo mejor, creer en un mundo mejor.

Creo, aunque todo me diga que no, que aún hay gente buena;  creo que todavía hay policías honestos, no sé en que cantidad, pero los hay.  Creo que existen políticos sinceros a pesar de cueste verlos.  Creo que todavía los matrimonios pueden ser duraderos, talvez no serán prefectos, pero tratan de que no los venza la rutina; creo que un alemán y una judía pueden ser felices, tener hijos y vivir y llegar a viejos juntos, restregándole su felicidad en la cara al absurdo sueño de Hitler.

En un mundo que me dá tantas muestras de maldad, para hacerme dudar y caer en el más terrible de los negativismos, todavía creo en los milagros, ¡los he visto!.  He visto gente recuperarse del alcohólismo y volverse padres ejemplares, esposos ejemplares, amigos ejemplares;  ¡claro que creo!, porque he visto como una madre lucha por sus hijos, los defiende como una fiera y se saca el pan de su boca, para dárselo a sus retoños, con una sonrisa en su rostro.  ¿Si eso no es amor, entonces que diablos es?

Creo en un lugar tan bello como es mi país, en el cual todavía la gente siembra matas de plátano para protestar por el estado de las calles, en lugar de sembrar el odio y la discordia, lo he visto, ustedes también.  Todavía hay jovenes que le dan el asiento a las viejitas o embarzadas en los autobuses; todavía la gente va a los estadios a ver fútbol, no a pelear; en mi país apenas se levanta la voz y no las armas para pelear por algo, todavía queda gente que ama a su patria sinceramente.  ¿Que no hay gente buena?, ¡claro que la hay!, no sé en que cantidad, pero la hay, los he visto, ¿ustedes no?

Aún hay gente que dice una oración por los demás, que ayudan a otras personas sin conocerlas y sin que los demás se den cuenta; pese a todo aún hay buenos médicos, que no sólo leyeron el Juramento Hipocrático, sino que lo aplican en sus carreras, médicos que salvan vidas, no sólo cobran un sueldo; aún hay gente que recicla su basura, que no la tira en un lote valdío o en la quebrada o río que les quede más cerca; aún hay gente que cuida nuestro ambiente,  que se preocupa más por el verde de los árboles, que por el verde de los dólares.  Creo en un mundo nuevo, en el que el progreso, no defeque en nuestra naturaleza y que más bien procure su existencia.

Se que el mundo es un lugar difícil en estos días, ¿pero acaso la vida no es un reto también?  Por eso, creo que debería ser un lugar donde el pesimismo no se confunda con el realismo, son términos tan distintos, pero nosotros siempre los usamos como si fueran sinónimos, por eso también confundimos la superación con avaricia; amor propio con orgullo; fuerza con violencia;  humildad con estupidez; amor con capricho.  Si tan solo por un momento, dejaramos de ver las cosas con pesismismo y las observaramos con los ojos del optimismo, nuestras vidas serían tan diferentes, sufriríamos menos.

Somos tan negativos a veces, que de diez cosas que necesitamos para ser felices, tenemos nueve y en lugar de disfrutar esas nueve, pasamos llorando por la que nos hace falta, desperdiciando la oportunidad de valorar lo que se posee.  Somos tan inconformes, como niños malcriados, pero a los niños malcriados, se les dan lecciones pra que aprendan a no ser de esa forma.  ¿Cuál será nuestra lección?.  La vida es un viaje al que no le tomamos el gusto desde el comienzo  y cuando ya lo empezamos a disfrutar, nos damos cuenta que ya el viaje se terminó.

De todas maneras, soy un convencido de que podemos ser mejores personas, estoy seguro.  Porque existe la gente buena, lo sé, como el punto blanco dentro de la parte negra, en el símbolo del Ying Yang, así existe la gente buena, los he visto. A veces cuesta que los distingamos, pues no utilizan etiquetas, ni para ellos, mucho menos para los demás y se pierden entre la multitud sin llamar la atención, pero sus actos, sin querer los delatan.  Son esas personas cuyos sueños los mantienen despiertos, activos, gente que demuestra que siempre hay oportunidad para el que lucha, para el que espera, para el que se esfuerza y sobretodo para el que cree… aunque todo le diga que no.

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  1. ¡Sin palabras! Nocabe duda de cuando escribís lo haces con el alma. Mi favorito de todos tus posts, hasta ahora verdad, jeje!. Me encanta tu positivismo, no cambiés, porque necesitamos muchas personas así, “Gente Buena”, como vos decís.

    Saluditos, Kattia.

  2. Excelente Post, es de esas lecturas que se convierten en un bálsamo para el espíritu. A veces cuesta un poco ser positivo en esta vida, pero con reflexiones como esta, cualquiera se motiva! Siga escribiendo, en verdad tiene talento.

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