Cuando amar produce hemorroides

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No hay mejor época en la vida, que cuando estamos comenzando una relación.  Todo nos parece poco, al lado de la persona que amamos, sino, pregúntenle a mi prima Luciana.   Una chica de 20 años de edad, estudiante de medicina,  1,82 m de estatura, cabello negro largo,  preciosa y con todo un futuro por delante.  Cualquier hombre se sentiría orgulloso de estar con una muchacha como ella.  Conoció a su novio cerca de su casa, desde es día no se separaron y la cantidad de habitantes del planeta, se redujo a ellos dos. _Es el hombre perfecto_ le decía a su madre siempre.  Todo en su vida iba de maravilla… hasta que el novio le pidió que se dieran un tiempo para reflexionar sobre su relación.  El cuento de Hadas de mi prima, se transformó en la historia de horror más grande jamás contada.

Dejó de comer y se entregó por completo a su pena, ya no quiere ir a la universidad y llora como alma en pena por su casa, preguntándose, qué fué lo que hizo para que su novio tomara esa desición; todo su mundo se vino abajo y con él  sus ganas de vivir, de seguir adelante por más oscuro que parezca el día.  Su madre angustiada me cuenta que ya no sabe que hacer con ella pues teme que nunca salga de semejante depresión su hija.

Comparto esta historia con ustedes, porque son muchos los casos de personas como Lusiana con los cuales me he topado.  Amigos, conocidos, compañeros de trabajo, hombres y mujeres, incluyéndome, que en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por esa situación, ese incómodo y difícil momento en que el amor, nos produce hemorroides.

Dicen que uno de los dolores más fuertes que existen, es el de un ataque de hemorroides inflamadas.  Ese dolor es comparable solo con el de una pena de amor.  Pero después de darle vueltas al asunto me puse a pensar: ¿Por qué será que nos pega tan fuerte ésta pena? ¿por qué dependemos tanto de una persona, al punto de que no nos interesa la vida si no estamos al lado del ser que amamos?  ¿Hasta qué punto es correcto entregarse a alguien al que creemos amar?

Las respuestas a todas estas preguntas y muchas otras al respecto, las he encontrado a lo largo del camino, después de cada golpe recibido y dado, con las experiencias vividas y las compartidas con otras personas que al igual que yo, hemos padecido de este tipo de hemorroides emocionales.  Aclaro de una vez, que no soy un experto en el amor, pero algo puedo hablar sobre el desamor y los constantes encuentros que las personas tenemos con él.

Creo que lo primero que tenemos que hacer, mi querida Lusiana, es querernos a nosotros mismos.  No se puede dar lo que no se tiene a otra persona.  Ese es el punto, amor propio, autoestima.  Es bueno amar a alguien, pero no al punto de depender al 100% de esa persona.  Ni los gemelos nacen del mismo cordón umbilical, lo que quiere decir, que no dependemos de nadie para vivir.  Tenemos nuestros propios pulmones para captar el aire que necesitamos, tenemos nuestro cerebro que nos permite realizar todas las acciones a lo largo de nuestra existencia; entonces ¿por qué pensar que la vida se nos acaba si nuestro noviazgo, matrimonio o relación culmina?

Enamorarse de una persona, muchas veces quiere decir: “Acá está mi corazón, te lo entrego, tómalo y haz chorizo con él”.  Aunque suene fuerte, así es.  Talvez a quién nos brindamos en cuerpo y alma no siente en la misma intensidad que nosotros lo hacemos y queremos que la otra persona nos demuestre lo mismo, grave error.  Cuando uno quiere, debe hacerlo sin esperar reciprocidad, es una cuestión que se va dando sin presiones, sin condiciones, es un sentimiento que crece más rápido en libertad, pero tan frágil que se ahoga con el mínimo intento de forzar las cosas.

No existe el hombre, ni la mujer perfecta, solo seres humanos que tratan de ser cada día mejores, si buscamos perfección en la gente, al final quedaremos frustrados pues nunca lo encontraremos.  Lo mejor que  podemos hacer, es tener claro que todos fallamos, que nadie está exento de equivocaciones, pero eso no significa que seamos malas personas, lo malo es que pensemos lo contrario, pues ahí es donde tarde o temprano quedaremos desilucionados y sumidos en una nueva depresión.

Todo rompimiento es triste, doloroso y nadie está preparado para hacerle frente al principio.  Sentimos que morimos, que nada tiene importancia en la vida y que nunca encontaremos a alguien tan especial.  Pero conforme el tiempo pasa, nos vamos convenciendo de que en realidad eramos más fuertes de lo que creíamos, que la vida no acaba, solo una historia culmina, para dar paso a una nueva.  El hecho de que nos haya ido mal una vez, no es motivo para pensar que de nuevo correremos con la misma suerte.

El amor es una apuesta en la que todos compramos tiquete, pero aunque cause hemorroides, no hay nada más hermoso que demostrarle a ese “alguien especial” cuanto se le quiere.  Es una apuesta porque todos queremos que nos vaya bien y aunque a veces no es así, queda la ilusión de volverlo a intentar, una y otra vez.  Eso sí, sin olvidar que antes de querer a alguien, debemos querernos nosotros mismos.

Si, es cierto que amar duele como una patada en la entrepierna de un hombre, como unas hemorroides inflamadas, pero ese dolor nos muestra que estamos vivos, que la vida continúa pase lo que pase, que no se detiene el mundo porque alguien nos devolvió los peluches (nos terminó); al contrario, con todo y lo complicado que es, vale la pena correr el riesgo; al final de cuentas las hemorroides emocionales se desinflaman, o se operan… con un nuevo intento.

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  1. Saludos Moi!

    Como siempre, excelente el post. Que pena que tu prima siendo como la describes, no se valore y quiera perderse en esa depresión. Yo he pasado varias veces por lo mismo y aunque al principio como decis, duele, siempre hay que levantarse y seguir adelante, pero nunca perder ese amor propio del que hablás.

    Como siempre, es un placer leerte!
    Bendiciones.

  2. Tu artículo me ha dejado pensando, pues acabo de pasar por algo parecido con una chica. entiendo a Lusiana, pero tiene que salir adelante, es alguien joven y estoy seguro que la vida le tiene algo mucho mejor adelante, solo hay que tener paciencia, todo ocurre en el momento exacto, ni antes, ni después.

    Muy buena la comparación de la hemorroides, ja ja. sigue escribiendo hermano, lo haces de maravilla.

    Saludos desde Venezuela

  3. Como va todo Big Mo?

    Este post tuyo esta rajado, muy cierto lo que decis, antes de querer a alguien, primero tiene que quererse uno mismo. Perdemos demasiado tiempo sufriendo por lo que no se tiene y por eso no disfrutamos de lo que tenemos. Decile a tu prima, que cuando se decida a salir de su depre, acá en San José hay un colega (estudio Medicina en la UCR) que está dispuesto a intentarlo con ella!

    Saludos mi hermano y espero tu próximo post!

  4. Hola Moisés, como estás?

    Mi comentario está dividido en 2 partes una para vos y otra para tu prima.

    Para vos: Qué bien escribís, no dejés de hacerlo.

    Para tu prima: Mi reina, los hombres son una mierda, y nunca he conocido a nadie que lloré por mierda. Pero son un mal necesario, vos estás joven y Moisés dice que sos bonita, entonces ¿Qué carajos hacés perdiendo tu tiempo sufriendo por ese cabrón?

    Despierte, limpiece esa cara y goce todo lo que Dios le ha dado, el resto, sale sobrando.

    OK, eso es todo, chao Moisés, jeje!!

  5. Interesante la comparación que hiciste! Excelente el post, me gustó. Son de esas cosas que todo el mundo ve, pero nadie se detiene a pensar. Me hiciste reflexionar sobre el tema, concuerdo en lo que nos falta es mucha autoestima en situaciones como esta, pero eso nos lo enseña el tiempo.

    Saludos, Diego Quesada

    PD: Si su prima se decide a seguir viviendo, dele mi correo, je je y ahí hablamos!

  6. Me encantó el artículo. Es tan cierto como la vida misma. A mi ya me hicieron chorizo el corazón varias veces. Pero sigo apostándole al amor.

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