Los hijos de Marte

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No existe una cultura que me apasione más, que la cultura Romana.  Conocidos también como “Los hijos del dios Marte”, los romanos desde sus inicios tuvieron todo en su contra para comenzar su historia.  Por ejemplo, el sitio donde se asentaron en un principio, a  orillas del río Tiber y el Monte Palatino, era una extensión de terreno pantanosa, cualquier intento de construir algo, literalmente se vendría abajo; ¿Creen ustedes que eso los detuvo? No, ingeniosos como siempre, construyeron el mejor y más grande sistema de drenaje conocido hasta esa fecha y construyeron su ciudad, la que tiempo después se convertiría en el corazón del más grande y poderoso Imperio del mundo antiguo.  Su legado perdura hasta nuestros días en muchos campos como la arquitectura, las artes, la ciencia, el derecho, etc.  No ha existido una cultura más fascinante que la romana.  Jamás podría resumir en un post todo lo que Roma significa para la humanidad, pero si voy a tocar un punto que me interesa mucho recalcar sobre ellos.

Después de estudiar a los romanos, una pregunta rondaba por mi mente y no me dejaba en paz: ¿Qué motivó a los hijos de Marte a llevar a cabo tales proezas?  La respuesta, muy sencilla: Voluntad.  Si, la voluntad de actuar, de hacer realidad un sueño.  La voluntad se define como: “Un empeño fundamentado en algún tipo de motivación; una actitud predispuesta a lograr un objetivo necesario o positivo”.  Los romanos tenían un sueño, una meta, pero ¿que hubiera pasado si se quedan soñando con construir su pueblo sin hacer nada al respecto?  Probablemente todavía sus descendientes seguirían soñando hasta la fecha, mientras el Mundo sigue su marcha.

Dejando a un lado los aspectos negativos del pueblo del Palatino, me concentro en ese valor que si es destacable en ellos, la voluntad, una voluntad de proporciones épicas que los llevó no solo a dejar colosales construcciones, sino tambien un legado cultural que sigue influenciándonos en la actualidad.  Esa es la actitud que más admiro en ellos y en tantas personas que en nuestra época me demuestran con sus actos, que todo es posible en ésta vida, que por más difícil e inalcanzable que parezca un sueño, lo podemos conseguir, si ponemos todo nuestro empeño en eso.

Hoy en día, basta con mirar bien y encontraremos gente que se parece mucho a los hijos de Marte; gente que tiene metas y que luchan con voluntad para conseguirlas.  Es admirable la voluntad de una mujer que decide tener su hijo, a pesar de ser madre soltera, sin importarle el que dirán.  La voluntad que tiene una persona, que a pesar de tener limitaciones físicas se abre paso en el campo del deporte o en lo profesional.  La voluntad que tiene un joven para seguir estudiando en lugar de entregarse al mundo de las drogas, por mucho que sus “amigos” le digan que eso está “de moda”.

Admiro a las personas que trabajan en el campo de la política y que lo hacen de forma honesta, que tienen la voluntad para pensar primero en el bienestar de su país, antes que el propio y no caen en las tentaciones propias de su trabajo.  Admiro al hombre que tiene la voluntad para salir de su problema de alcoholismo y se entrega de lleno a luchar por su familia, a convertirse en un buen ejemplo para sus hijos.  Admiro a aquel que tiene un sueño de ser un gran escritor y viaja más de 3000 kilómetros de su patria para hecerlo realidad.  Y por supuesto que respeto a todos los que tienen la voluntad de ser cada día mejores y trabajan siempre por lograrlo.

Todo comienza con un sueño, con un fin,  un propósito.  Es bueno ser un soñador, pero no es suficiente.  Hay que actuar, no desanimarse ya que todo comienzo no es fácil.  Habrán obstáculos los cuales deben enfrentarse, Roma no se hizo en un día; nuestro sueños tampoco, requieren esfuerzo, paciencia y muchas veces sacrificio, pero al final, la recompensa supera todo lo que invertimos, nos queda en la boca un sabor a satisfacción, que es indescriptible, pero de nuestro agrado.

Si, todavía quedan muchos hijos de Marte en nuestros días y no son solo los que estan en la portada de la revista “Forbes”,  no, muchos de ellos están cerca de nosotros.  Son personas que tienen el coraje y las ganas de luchar por lo que quieren, que no se amedrentan por muy lejano que parezca su sueño.  Los podemos ver día a día trabajando por obtenerlo; a veces les llamamos “locos”, yo no los veo como tales, al contrario, son seres que perdieron el único factor que frena la voluntad…  El miedo.  Los romanos conquistaron todo el mundo antiguo conocido y se coronaron como los dueños de ese mundo.   Si hubieran tenido miedo de llevar a cabo tales acciones, la historia sería muy diferente a como la conocemos hoy.

Los nuevos hijos de Marte, nosotros, talvez no tenemos que conquistar grandes ciudades o naciones lejanas; pero si queremos alcanzar nuestros ahnelos y sueños, primero tenemos que conquistar nuestros miedos.  Miedo al fracaso, miedo al rechazo, a la burla, al que dirán.  Una vez conquistados estos temores, con voluntad podemos conseguir todo lo que deseamos; intentémoslo, no perderemos nada y podemos ganar mucho.  Vale la pena hacer la prueba.

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