En el País de las Maravillas

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El que tenga 2 dedos de frente… entienda:

Hace mucho tiempo, allá en la Tierra Media del “Nuevo Mundo”, existía un hermoso reino al que todos llamaban:  “El País de las Maravillas”.  Un lugar donde todos vivían felices como las lombrices (Nunca entendí esta comparación, pero bueno, eran felices).  Ese país estaba gobernado por la famosa “Reina de Corazones”, era muy conocida por su fama de ser estricta y despiadada con los miembros de su corte, no les toleraba ni el más mínimo error.  Pero no siempre fue así y esa es la historia que vengo a contarles hoy; la historia de como la Reina del País de las Maravillas se volvió tan famosa… hasta nuestros días.

Antes de subir al trono, la pequeña…, perdón omitiremos el nombre, no es tan relevante, el punto es, que la joven reina, asumió el mando con los ojos de todos sus súbditos mirándola con recelo.  Muchos se preguntaban si sería capaz de hacerle frente a la dura labor que le esperaba.  Su antecesor dejaba al país en unas condiciones no muy favorables, lo que hacía que la reina tuviera en contra a gran parte de ciudadanos en contra de la dinastía a la que ella pertenecía.  Nunca antes una mujer había ocupado el trono de esta nación, lo cual era otro punto en su contra, pues no sabían si era apta para su puesto.  En fin, el caso es que en ese ambiente de incertidumbre, se coronó de todas formas.

Escogió muy bien a los miembros de su corte, de hecho conservó dos miembros de la corte del anterior rey, muy buenos elementos, debo decir; los otros nobles eran personas de su entera confianza y el mandato de la Reina de Corazones empezó sin mayores contratiempos… Hasta que una vieja enemiga del reino, apareció para sembrar la semilla de la discordia.

Una Bruja mala que había causado estragos en reinados anteriores, volvía para hacer daño a la nación.  Hasta el nombre de esa Bruja da miedo, se llamaba “Corrupción”.  Rápidamente lanzó un hechizo sobre todos los miembros de la corte para que se convirtieran en sus esclavos.  Algunos, como los dos del rey anterior, parecían inmunes al hechizo de esta bruja, pues ya conocían a la temible hechicera y tenían controlado sus embrujos;  solo los nuevos, los innocentes que no conocían los alcances nefastos que tenían las artimañas de Corrupción, fueron los que irremediablemente sucumbieron a sus poderes.

Varios Nobles de la Corte comenzaron a trabajar influenciados por los embrujos de la hechicera y los habitantes del reino comenzaron a darse cuenta.  En el país de las Maravillas, las cosas no iban muy bien.  Ya los habitantes estaban molestos con la reina por un llamado “Plan de recaudación de impuestos justo”, que según ellos de justo no tenía nada.  También, un conflicto con el reino vecino del norte, el cual invadía una región dentro de sus límites caldeaba más los ánimos de los ciudadanos.  A esto se le sumaba el mal estado del puente que conectaba el Palacio de San Zapote (Nombre del centro neurálgico del reino) con el resto del país.  Inseguridad en aumento, escasés de empleos y vías de comunicación en mal estado eran parte de la realidad de Maravillas.  La popularidad de la Reina de Corazones, venía en picada.

Los ciudadanos no se explicaban para que más impuestos, si nadie sabe que se hace con los que ya cobran.  En cualquier provincia de la región el tema de conversación era el mismo.  Disturbios cerca del Palacio,  protestas en las calles de parte de los curanderos del pueblo casi hacen colapsar el sistema de salud instaurado años atrás pues no había dinero para pagarles.  El caos asomaba sus narices y quería pasar una buena temporada en el País de las Maravillas, pero por un golpe de suerte o una buena estrategia de negociación, la reina salió bien librada de que sus súbditos quisieran derrocarla.

Aún así, su popularidad seguía muy baja, pocos la querían en el trono y de repente, comenzaron a aparecer las víctimas de la malvada bruja.  Ya no se podía confiar ni en los guardias del reino, porque a éstos en sus narices se les habían robado 215 armas de las que utilizaba la Guardía de caminos.  La gota que derramó el vaso,  del conflicto con el reino del norte, Se ordenó la construción de una enorme calzada en esa zona, la cual llevaría el nombre el nombre de uno de los reyes más amados en el país (La Vía Juan 1856), esta carretera tendría un costo de 20 millones de denarios, pero ya Corrupción también había metido sus manos en ésto y envolvió a dos miembros de la Corte, que fiscalizaban las contrataciones para hacer la calzada haciendolos cobrar un dinero a unas empresas para adjudicarles la construcción de la misma.

El Noble jefe de éstos empleados, cabalgó hacia palacio y le informó a la reina lo que sucedía.  Imagine por un momento la presión de la gobernante al saber tales cosas, sumados sus anteriores problemas y el descontento de sus súbditos, no aguantó más y en ese momento nació la frase por la que es tan famosa en todo el mundo: “¡Que les corten la cabeza!”  Y no solo a los funcionarios que cayeron ante la bruja, al jefe de estos que llegó de mensajero también pidió: “¡Que le corten la cabeza!” a lo que agregó: _En mi reino no toleraré ningún traidor_ Dicho esto se retiro a sus aposentos y desde entonces se convirtió en una Reina con mano dura, intolerante con todo aquel que caía en los enredos de su enemiga, todo aquel que era encontrado en compañía de corrupción, inmediatamente era condenado a cortarle la cabeza.

¡Que le corten la cabeza!

¡Que le corten la cabeza!

Si esta historia se parece a alguna que hayan visto o leído antes, les aseguro que es pura coincidencia.  Mi intención no es señalar a nadie, mucho menos jugar de juez, al contrario, a veces a las niños hay que contarles historias de terror, disfrazadas de cuentos de hadas para que no se asusten por la noche.  La corrupción está presente en todas partes, talvez lo que hemos presenciado en estos días sea nada más que la punta de un gran Iceberg que se esconde en las profundiades de los gobiernos en todo el mundo.  Lo que si debemos tener presente son dos cosas:  La primera, como decía mi abuelo: “En arca abierta, hasta el justo peca!”, así que no nos rasguemos las vestiduras y señalemos a estas víctimas de sus deseos de tener más, ya los juzgaran quienes tengan que hacerlo.  Y  la segunda, demos gracias a Dios, los que no hemos caído en esas actitudes y aprendamos de las experiencias de los personajes de este cuento.  Todo se sabe en esta vida y recuerden, que si algún día alguien cae embrujado por Corrupción y es descubierto,  ahí estará la Reina de Corazones para ordenar: “¡Que le corten la cabeza!”  Así que mucho cuidado, hermanos funcionarios públicos, los de hoy y los de mañana!  Mantengamos siempre la cabeza unida a nuestro cuello.

Fin

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