Si San José fuera Caracas…

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Si San José fuera Caracas, probablemente, no estuvieran leyendo esto.  Talvez, mi computadora decomisada y yo seguramente preso; preso por escribir lo que pienso.  La libertad sería una utopía, de los tiempos en que RCTV existía.  El periodismo se doblegaría ante el poderoso y lo que a él convenga, solo eso  informaría.

Si San José fuera Tokyo, los católicos miedo tendrían, pues por rezar un Rosario o celebrar una misa, serían perseguidos por profesar una fe distinta.  La libertad de culto comenzaríamos a extrañar, como se extrañan las “Posadas” en Navidad.

Si San José fuera La Habana, el dolor me embargaría, porque lejos, en el exilio, el llanto me ahogaría, al no poder estar en mi tierra, con mi gente.  Los balseros saldrían de Limón y en un partido amistoso de la Selección nacional en el extranjero, desertarían los jugadores con ansias de ser libres.

Si San José fuera fuera Berlín, en su cara habría una gran cicatriz, recuerdo de una de las páginas más oscuras de la historia de la humanidad.  Los pedazos del “Muro de San José” estarían en varias naciones del mundo, ese muro que en lugar de alemanes, habría vistos miles de “Ticos” huir de un lado de la ciudad al otro, en busca de un poco de paz.

Si San José fuera Santiago, un manto de misterio la cubriría, pues aún en estos días, muchas familias clamarían justicia por todas las personas que desaparecieron en los años 70, sólo por pensar diferente y levantar la voz en contra de una dictadura.  Una justicia que nunca llegó, como tampoco volvieron a sus casas todos los desaparecidos.

Pero San José no es ninguna de estas ciudades antes mencionadas, es la capital de un “pedacito de cielo” en el que tuve el privilegio de nacer.  Un lugar que extraño tanto y me duele saber, que haya gente que hable de revolución en Costa Rica, cuando no tienen ni la más mínima idea de lo que es vivir en opresión,  de que pasen las horas y que no sepas si verás la luz del sol el siguiente día.

Puedo dar muchos otros ejemplos, y seguir comparando nuestra patria con otros lugares, pero la verdad es que muchos, no valoramos lo que tenemos.  Costa Rica no será un país perfecto, pero al menos todavía se puede decir lo que se piensa, sin temor a represalias.  Aún la libertad de prensa, se pasea cómodamente por nuestras calles.  Nadie ha cerrado un medio de comunicación por tener una corriente de pensamiento diferente a la de los demás.

En Costa Rica se puede encontrar en una esquina a unos católicos que van para misa, y en la siguiente esquina otras personas que van para un Culto.  Da lo mismo si eres Testigo de Jehová o  judío, nadie persigue a nadie por su credo.  No será el Edén, pero por algo, desde hace muchos años la conocen como “La Suiza Centroamericana”

Cuando escucho o leo algo sobre “lo mal que están las cosas en nuestro país” me pongo a pensar en lo limitado que tenemos el concepto de “mal” en nuestra mente.  Llueven las críticas sobre el Gobierno, pero demos gracias a Dios porque podemos hacerlo y seguir caminando como si nada, en otros países las palabras se quedarían atoradas en nuestra garaganta por temor a perder la vida.

Todos somos presidentes, todos nos creemos ministros, todos seríamos “mejores diputados” que los que hoy ocupan una curul en Cuesta de Moras; tenemos las soluciones a los problemas de nuestro pueblo y damos por un hecho que lo haríamos mejor que los que hoy nos gobiernan.  Esta bien criticar, cuando esa crítica es para mejorar el panorama nacional, pero cuando se hace por el simple hecho de ofender y lastimar a las personas que tratan de hacer algo por el bien del país, deberíamos callar y pedir al cielo sabiduría para que cada quien haga lo correcto.

Para quienes piensan en revueltas en mi país, creo que no tienen  idea de lo que están hablando, talvez no han perdido un familiar en la Guerra; talvez nunca han estado en la cárcel por soltar de más la lengua.  O talvez crean que es divertido insitar a la gente a cometer tonterías, esas gentes no saben lo que es tener que salir de su país hacia el exilio; quizás si San José fuera Caracas, Tokyo, Berlín o Santiago, valorarían el hecho de vivir en una nación como la nuestra, con todo lo bueno y lo malo que en ella se encuentra, ni por un momento lo cambiaría, por otro lugar de este planeta.  Gracias Dios por haber nacido en San José, gracias Dios por darme por patria a Costa Rica.

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  1. Ooooh Amigo, impresionante post pero cierto, los que no saben ni conocen lo que es el socialismo y vivir en revolución, se quedan cortos! No se los recomiendo! Esperemos que este mundo cambie y que Venezuela vuelva a ser la de antes! así que los países que quieran implementar ese sistema o ideología piensennnnnnnnnlooooooo o mejor aun No lo Piensen!!!

    • Gracias por tu comentario, Pana!!! Nadie mejor que un venezolano para comprender lo difícil de esa situación!!!

      También deseo que tu país pronto pueda quedar libre de ese yugo que oprime su libertad.

      Bienvenido al Blog y saludos hasta Venezuela!!!

    • Muy cierto Daniel, para muchos es fácil criticar y quejarse de la situación en Costa Rica, pero no saben lo que realmente es vivir con miedo y sin libertades de ningún tipo.

      Bienvenido al Blog y muy agradecido por dejar tu comentario!!!

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