En el ombligo del año

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El 15 de junio me encontraba en un vagón del metro, camino a mi trabajo cuando por esas extrañas casualidades, alguien escuchaba una canción de uno de mis grupos de música en español preferidos: “Un año más”, de Mecano e inmediatamente me transportó a Costa Rica, seis meses atrás, a la noche vieja pasada.  A mi mente retornaron el olor de la pierna de cerdo asada en el horno, los platanitos en gloria tradicionales de mi madre, mis tías colocando los cubiertos en la mesa mientras otros poníamos la música y escuchamos a los demás hecer “El balance de lo bueno y malo”  del año que terminaba.  Y como dice la canción: “cinco minutos antes de la cuenta atrás”  comíamos las doce uvas de la suerte y sacábamos nuestra lista de buenos propósitos para el año que venía. Definitivamente en esa fecha: “Entre gritos y pitos toditos los ticos, enormes, bajitos, hacemos por una vez, algo a la vez”.  

Pero cuando esa festividad pasa y conforme transcurren los días, el espíritu que nos invadía en esa noche, parece que se queda atrás, en la parte baja de la cuesta de enero, o talvez el término de las vacaciones indica que el tiempo de las ilusiones ha expirado y la realidad nos pega una sacudida como diciéndonos _¡Hey!, ¡Despierte!, hay que pagar agua, luz, teléfono y cable, ¡no hay tiempo para esas pendejadas!_ Y entonces se nos olvida la lista.  En otras ocasiones, estamos conscientes de ésta y tratamos de cumplirla, pero la vida tiene a veces otros planes para nosotros y las cosas no salen como hubieramos deseado.

Seis meses después de la “cuenta atrás” saltan un sinfín de preguntas, que muchos de nosotros debemos hacernos en silencio.  Por ejemplo: ¿Cuántos kilos he bajado de los que escribí en mi lista?.   ¿Lograste ahorrar el dinero para comprar eso que tanto querías o te hace falta un poco?.  ¿Dejaste ese vicio que tanto daño te hacía?.  ¿Ya hiciste ese viaje por el que saliste como demente con unas maletas a darle la vuelta a la cuadra en noche vieja?.  ¿te reconciliaste con esa persona que estabas disgustado?.  ¿Encontraste el amor?.  ¿te casaste o pronto te vas a casar?.

El ombligo del año es una buena fecha para revisar esa lista y ver que hemos logrado y que nos falta por hacer.  Este humilde servidor por ejemplo,  les puede decir que entre las cosas que he tachado de su lista y a mucha honra, es que dejó de fumar, en otras está trabajando aún, pero no pierde las esperanzas de cumplir con la mayoría de sus propósitos.  Lo importante talvez no sea conseguir todo lo que queríamos hacer en enero, porque a veces hay propósitos que son desproporcionados; lo que realmente importa es el empeño que uno ponga en luchar por lo que se quiere, o sea el paso del propósito a la acción.

Si te pusiste una meta y no la has alcanzado, primero, cero frustración, no te sientas mal y mejor pregúntate que has hecho para obtener eso que tanto quieres y si no has hecho nada, ¿qué te impide comenzar hoy? el año no ha terminado, todavía queda buen tiempo para trabajar en nuestros anhelos, ¿ó es que acaso sólo en enero se puede iniciar y como estamos en junio, mejor nos sentamos estos seis meses y esperamos a que llegue el próximo enero?.  Nadie nos garantiza que veamos  la próxima noche vieja, si el principal deseo para este año es que los Mayas se equivoquen con su dichosa profecía y que el mundo no colapse el próximo 21 de diciembre.  Así que no hay que perder más tiempo.

Es cierto, todos tenemos sueños, todos alguna vez hemos hecho una lista con las cosas que queremos para el siguiente año y si hacemos esa lista es porque aspiramos a ser mejores, a tener una mejor vida, a darles a nuestros seres queridos lo que se merecen; pero también es cierto que no hay que esperar a que las cosas nos caigan del cielo, hay que subir al cielo por ellas.

Volviendo al vagón del metro, en esa mañana a mediados de junio observo los rostros de los demás pasajeros que viajan conmigo, tratando de imaginar qué pasa por la mente de esas personas, ¿cuántos habrán logrado algunas de las metas que se propusieron?, ¿cuántos tendrán miedo de hacerlo?.  A mis recuerdos digo adiós y le pido a Dios que en lo que queda del año en vez de una ilusión, pueda tener dos, para compartir con las personas que quiero, y que a todas las personas en el mundo ya sean Marineros, soldados, solteros, casados, amantes, andantes y alguno que otro cura “despistao” , obtengan todo por cuanto luchan.

En el ombligo del año, todavía podemos hacer muchas cosas, ¡ánimo!, el primer paso es el más difícil, pero todo en esta vida, se puede lograr con voluntad.  Mientras tanto, les dejo un recuerdo para cargar baterías en este medio tiempo…  A mí me funcionó, espero que a ustedes también.

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