Palabras

Estándar

Mario ve todos los días pasar a su vecina Delia cuando va hacia su trabajo.  Arranca su carro y conduce despacio para saludarla y ofrecerle llevarla hasta su destino.  En la radio suena una canción que él le ha dedicado a ella, Mario se emociona mientras Delia le va contando lo que tiene que hacer durante el día.  En silencio la escucha y de reojo la observa, sonríe, y ve fijamente como de aquellos labios brotan sonidos que para él son una melodía, esos labios que quisiera ahogar con tantos besos, pero cuando ella lo vuelve a ver, aparta la cara y sigue conduciendo, tiene miedo de que ella lo descubra, tiene miedo de que se dé cuenta de que está enamorado de ella desde hace 6 años, solo que no dice nada, porque ella es la esposa de su mejor amigo.  Aunque sabe que su amigo la engaña con otras mujeres, él guarda silencio, no dice nada, se conforma con ser Mario, el amigo de Delia y el novio de nadie.

Pasa de la media noche en el Hospital Nacional de Niños.  La sala de Emergencias está llena, pocos son los doctores que están de guardia esta noche.  El llanto de los niños y el murmullo de los padres que esperan que sus hijos sean atendidos, causan mella en el estado de ánimo de uno de los estudiantes que realizan su internado en ese hospital, tiene ya un par de noches de no dormir, está cansado, quiere irse a su casa, reposar un poco y luego volver, pero el programa de internos lo obliga a cumplir con ese horario, así que no le queda más remedio que cumplirlo, de repente, en un arrebato de desesperación comete un error.  Escribe un tweet, un tweet por el cual se va a lamentar por el resto de su vida y que si pudiera volver el tiempo atrás no lo escribiría.  Un tweet, un grupo de palabras en conjunto formando una idea.  Palabras, ¡Cuán grande es su poder!

Sí, las dos historias anteriores se centran en dos aspectos y un solo protagonista, en la primera historia, ausencia de palabras, silencio sepulcral capaz de condenar a una persona por varios años a llevar una mordaza; en la segunda historia, palabras de más que nunca debieron haberse escrito, hubiera sido menos doloroso perecer en un tsunami que soportar el peso enorme de lo que se ha dicho y tener que vivir con eso.  Palabras…  juntas, pueden ser la más sutil  y dulce de las caricias o tambien la más cruel lluvia de balas en el pecho de quien las recibe.  Hay palabras que deben ser dichas pero por temor se quedan atrapadas en la garganta, hay otras que nunca deben ser pronunciadas pues podrían causarnos más daño que beneficio y a veces son esas las que lanzamos al viento, su efecto rápidamente se nos devuelve como un boomerang y cuando nos damos cuenta y queremos rectificar ya es demasiado tarde para hacerlo, otros las han recogido y puesto en nuestra contra.

Palabras, ¿qué son las palabras? Son una verdad escondida, una mentira bien contada, son poemas que tocan nuestra alma y plegarias no escuchadas, unas veces dicen mucho otras veces poco o nada.  Hay palabras que construyen y otras que destruyen; unas son promesas cumplidas y otras que han sido olvidadas.  Unas palabras nos liberan y otras son nuestras carceleras.  La libertad se vuelve algo relativo, cuando de hablar o callar se trata.  Casi siempre las palabras más cortas, son las que tienen un poder superior a las otras: Dios, Si, No, Guerra, Paz, Odio, Amor; estas mezcladas en una frase pueden acercarnos al cielo o hundirnos en el más terrible de los infiernos.

Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice pues dicen por ahí que somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos y es muy cierto.  Mario es dueño de eso que siente por Delia, aunque lo maten las ganas de declarar su amor por ella, sabe que la puede perder como amiga y para él ahora eso es suficiente.  Muchos talvez dirán: “¡Qué patético ese hombre, yo ya le hubiera dicho a la amiga todo y si me cree bueno y sino por lo menos ya le dije!”  Puede que tengan razón, pero habría que estar en sus zapatos y no olvidemos que a veces las palabras son como lanzas que se sueltan en varias direcciones y no solo lastiman a una persona,  hay muchos que pueden salir lastimados, es mejor pensar bien las cosas antes de decirlas.

¡Qué poder tan grande tienen las palabras! sino pregúntenle al joven estudiante de medicina quien en menos de 140 caracteres está a punto de ver como se va por la borda todo su futuro profesional, el poder de un tweet, un tweet que lo agarró por el cuello y le está haciendo ver su suerte, pues todo un tsunami se la ha venido encima, al igual que a la cantante Fanny Lu, que en la ceremonia de clausura de los juegos olímpicos en Londres fué ridiculizada por confundir a John Lenon con Elton John, aunque rectificó y aceptó su error después, los twitteros ya la habían coronado como la Reina de los Ignorantes (para que no suene tan feo como le dijeron).

Sí, las palabras tienen el poder de hacernos amados y también odiados, por eso estimados lectores, mucho cuidado con lo que se dice o se escribe, pues si no es para nuestro beneficio, tengan por seguro que será usado en nuestra contra.  Decía mi abuela que por eso Dios nos había dado dos orejas y una  sola boca, que eso era porque debíamos escuchar el doble de lo que hablábamos.  Ahora comprendo cuanta razón tenía, después de meditarlo durante un largo rato descubro el enorme poder que esos símbolos tienen en nuestra vida, que son una gran herramienta en la comunicación es cierto, pero también puede ser la más terrible de las armas, dependiendo del uso que se les dé.

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