Si Tiquicia, existe Santa Claus

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(Versión costarricense de: Si Virginia, existe Santa Claus)

Tenemos el enorme gusto de responder un correo que nos llegó hace unas semanas, el cual transferimos más adelante,  manifestando al mismo tiempo nuestra gran satisfacción de que su fiel escritora sea parte de los amigos de “El Muro sin lamentos”.

“Sr. Moiseliaz:

Soy de Centroamérica.  Algunos de mis amigos dicen que estoy muy mal internamente, que mi futuro no es muy prometedor y que eso es tan cierto, como que Santa Claus no existe.  Papá me dice que si lo veo en El Muro sin lamentos es así.  Por favor, dígame la verdad: ¿Mi futuro es oscuro? ¿Existe Santa Claus?

Tiquicia Confundida”                                                                                                                                                                                         820

Tiquicia, la verdad es que tus amigos están equivocados.  Ellos se han dejado envolver por el pesimismo de un mundo pesimista.  Pero no los culpes, en parte es entendible.  Cuando las personas son decepcionadas una y otra vez por las falsas promesas de los políticos, por ejemplo, tienden a perder la confianza, les cuesta creer; aquella fe que una vez era ciega, va perdiendo fuerza, hasta que se ahoga en un mar de esceptisismo.  La confianza es el hilo más delgado que existe en esta vida, es capaz de sostener todo tipo de relaciones: amorosas, familiares, laborales, etc.  Pero basta una traición o un desengaño para que se rompa de inmediato.

Si Tiquicia, existe Santa Claus.  Existe como existen los impuestos, las huelgas, la falta de empleo, la delincuencia y los huecos en las calles y tú sabes que esos abundan por todas partes y son el pan de cada día en nuestro país.  Pero aunque estos y otros problemas nos agobien, tu futuro no es oscuro, talvez hoy se vea un poco incierto, pues muchos se quejan de una cosa o de otra.  La mayoría de las quejas son para el gobierno y de cómo realiza sus labores.  El problema no es solo de estos servidores, en gran parte nosotros somos responsables de lo que pasa contigo Tiquicia.  Nos quejamos de lo mal que está la situación, pero no hacemos nada para resolverlo.  Cuando tenemos que actuar, no lo hacemos.  Mira los índices de abstencionismo tan grandes en las elecciones pasadas, esas personas que se quejan de nuestro gobierno, no movieron un dedo para elegir al que creían que era el correcto.

IMAGEN-8212600-2Al igual que existe Santa Claus, también es cierto que hay funcionarios que se aprovechan de su puesto y se dejan corromper por la sed de poder y más que amar a su país, aman el dinero, por un buen fajo de billetes venden su integridad, su honestidad al que más les ofrece.  Ya no es extraño ver como uno de estos funcionarios con un “salario base” y unas horas extras, costea Una quinta en San Rafael de Escazú, una casa en la playa, autos de lujo y viajes al extranjero.  Tu no estás mal Tiquicia, somos nosotros quienes te hacemos daño, con nuestras acciones o nuestra apatía.  Acciones tan injustas, por citar alguna como las de gente que tiene finca y una posición cómoda, tienen el descaro de solicitar un bono de la vivienda y tenerlo pronto aprobado, mientras que una familia de recursos escasos pueden pasar años pidiendo lo mismo y nunca conseguir el mismo resultado; o la que cometen los empleados que roban horas de trabajo y fingen enfermedades para estar incapacitados.  Como puedes ver, no solo hay paja en los ojos de nuestros dirigentes, muchos de nosotros también, con una buena viga cargamos.

Existe el Niño Dios y además Santa Claus, si tu de verdad crees en ellos, como tambén es bueno creer que todavía hay ninos-santa-claus-sorpresa-kids-school-surprise-gossip-newsgente honesta, es bueno creer en las hadas como también lo es creer en que todo puede cambiar.  Aún mejor que creer en los cambios, es trabajar en ellos, adquirir un compromiso y aportar algo para hacer de éste un mundo un sitio mejor para los que vienen pronto.  No estés confundida, aquí los confundidos son otros, quienes olvidan que una nación, la componemos todos, no unos pocos; cuando las cosas no marchan es de muchos menester, culpar a alguien más, pero si todo anda bien nos atrevemos a pensar: ¡Al Diablo los demás!

Si Tiquicia, existe Santa Claus y existirá por muchos años, este mundo no sería el mismo sin él, sería como no tener esperanzas.  Las mismas esperanzas que tenemos de mejorar la situación de nuestra amada patria, no interesa buscar culpables, tan solo  soluciones, si en algo se puede colaborar, pues a hacerlo, sin esperar retribuciones.  Mientras existan almas como la tuya, cuyas entrañas estén buenas, se seguirán pariendo ilusiones.  Espero que tu futuro pequeña, sea tan hermoso como la innocencia de un niño; y si en algo puedo ayudarte, cuenta conmigo Tiquicia.

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